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Diálogo imposible: Esculapio y Convit

CONVIT: Dime Dios de la medicina… ¿por qué vienes desde tu Templo de Epidauro a este rincón venezolano en el cual practico la dermatología?

ESCULAPIO: Para dialogar contigo Jacinto: fuiste junto a Martín Vegas y Leopoldo Briceño, un científico pionero en luchar contra la lepra.

CONVIT: Te recibo con humildad, Asclepio, precursor de la medicina elevado al Olimpo de la Antigua Grecia y reverenciado en Roma como Esculapio.

ESCULAPIO: Martín Vegas me contó que lo ayudaste a salvar la vida de leprosos que acudían a vuestro lazareto de la vieja casona Cabo Blanco en La Guaira.

CONVIT: Sí. Allí cuidé y curé a leprosos abandonados. Además de médico, debí fungir de odontólogo, consejero y hasta padre para los desahuciados… aprender sobre esa patología… y velar por el respeto humano hacia los enfermos.

ESCULAPIO: En 1937 te atreviste a quitarle las cadenas a los leprosos del lazareto. Martín Vegas te aplaudió, pero tú enfrentaste prejuicios arraigados.

CONVIT: Tiempos difíciles. La Universidad Central de Venezuela me apoyó.

ESCULAPIO: Los periodistas te compararon con Philippe Pinel, psiquiatra que en 1793 eliminó los grilletes de los enfermos mentales en el manicomio parisino de La Salpêtrière.

CONVIT: Siempre creí que todo acto médico debía estar guiado por un profundo humanismo.

ESCULAPIO: También lo creo, como hijo que soy de la dulce Coronis y de Apolo. Discípulo del centauro Quirón de quien aprendí farmacopea con hierbas del Monte Citerón las cuales recogí escarbando con mi Caduceo.

CONVIT: La farmacología nace de la botánica. El aceite de chaulmoogra, extraído de semillas de árboles asiáticos, era la única e ineficaz terapéutica para tratar la lepra…

ESCULAPIO: Curioso. Hoy día ese Hydnocarpus se usa en dermatología cosmética.

CONVIT: Investigamos múltiples fármacos y finalmente logramos éxito con Sulfota y Clofazimina, gracias a los cuales la lepra retrocedió en Venezuela y nos permitió ser ¡el primer país latinoamericano que comenzó a cerrar lazaretos!

ESCULAPIO: Triunfo del ars medica y la farmacología sobre un mal milenario…

CONVIT: Mi empeño ha sido descubrir una vacuna para la lepra y la leishmaniasis. Así nació el Instituto Nacional de Dermatología, sede del Centro Internacional de Investigación sobre la lepra de la OMS, hoy llamado Instituto de Biomedicina.

ESCULAPIO: Pusiste en ello tu amor.

CONVIT: El amor al prójimo no lo aprendí en la universidad, nació en mi corazón… En fin, Asclepio, son desafíos que nos prueban… ¿no crees?

ESCULAPIO: Eres más que un médico: encarnas el vuelo cósmico del ser humano: Per ardua ad-Astra… por la adversidad hacia las estrellas.

CONVIT: ¡No hay mejor premio que un paciente feliz!

ESCULAPIO: Lo creo. En testimonio te entrego mi Caduceo. Ahora debo retornar a Epidauro.

CONVIT: Ve en paz, Maestro. Yo seguiré escudriñando horizontes. Porque luchar por la felicidad de los demás es evolucionar como ser humano.

ESCULAPIO: Y yo proseguiré hurgando más allá del tiempo. En nuestra profesión los principios son inmanentes a la esencia de la medicina. Aunque arrojen pedruscos.

CONVIT: Cada vez que me lanzan una piedra, respondo devolviendo una rosa.

 

José Antonio Sáenz. Médico psiquiatra y escritor. Obra de ficción: ‘Diálogos mágicos sobre salud en el Olimpo’, 2024-2025.

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