LYA IMBER: ¡Hola! Dios de la medicina griega que vienes desde Epidauro hasta Caracas, donde…
Reflejo dialogal: Esculapio y Asclepio
El Olimpo se viste de Templo Epidauro griego e Isla Tiberina romana, para reflejar el mágico encuentro de Asclepio y Esculapio. Ambos se apoyan en bastones con una serpiente enroscada. El Tiempo se hace espejo que duplica al dios médico del Inicio mitológico, en un perturbador diálogo consigo mismo.
ASCLEPIO: (Estupefacto, toca su barba). ¡Que el centauro Quirón me proteja! ¿Quién eres? ¿Cómo te atreves a portar mi bastón y mi serpiente vencedora de la muerte?
ESCULAPIO: (Luce altivo su elegante toga) ¿Quién soy? ¿Y quién eres tú, viajero? Pareces un vagabundo de La Hélade… Mi nombre es Esculapio, el médico. Ese bastón que llevas es símbolo del alivio de Roma cuando curé la peste en el año 461.
ASCLEPIO: (Sonríe irónicamente) Sí, escuché esa leyenda, pero veo, Esculapio, que tu lengua latina no logra imitar el verdadero idioma de los dioses. Yo soy Asclepio, hijo de Apolo y la mortal Corónide y aprendí de hierbas terapéuticas y de cirugía en bosques y cavernas del centauro Quirón. Tú eres un mero eco de mi memoria.
ESCULAPIO: Quizá mi nombre derive del tuyo, pero soy la eficiencia médica. Tú permanecías en tus templos esperando a enfermos que dormirían en el suelo (incubatio) para susurrarles curas mientras soñaban. Muy poético. Pero cuando el Tíber se llenó de cadáveres, los romanos no necesitaban poesía; sino un templo en Isla Tiberina, con orden, médicos griegos (esclavos eficaces) y leyes sanitarias. Soy la evolución institucional de tu misticismo.
ASCLEPIO: ¡No eres evolución… eres burocracia! Mis templos de Epidauro y Cos no son solo hospitales… ¡también santuarios del alma! Curamos el cuerpo purificando la mente a través del teatro, la música y el reposo. Mis hijas, Higía y Panacea, enseñan que la salud es armonía con la naturaleza. Tú convertiste la medicina en herramienta para mantener a las legiones colonizadoras.
ESCULAPIO: Los soldados ganan imperios, Asclepio. Y un imperio sano es un imperio fuerte. Te aturde tu cultura griega. Fuiste soberbio y te atreviste a resucitar a los muertos. ¿Y qué pasó? Zeus te fulminó con un rayo por romper el orden del cosmos. Yo sé pactar con el Senado y el Emperador. No resucito muertos: gestiono la vida.
(Ambos contemplan confundidos su mismo reflejo).
ASCLEPIO: (Baja la mirada al recordar el rayo, pero sonríe con orgullo) Fui fulminado porque mi amor por la humanidad superó el miedo a los dioses. Preferí el castigo eterno antes que dejar morir a un ser humano. Mi medicina nace de la compasión y el arte. La tuya, del pragmatismo mercantil.
ESCULAPIO: ¿Crees entonces que la conducta médica debe ser guiada por humanismo y cultura?
ASCLEPIO: Creo que nuestra meta médica no es solo curar… ni derrotar a la Muerte o resucitar cadáveres con hierbas nacidas de la sangre de la Gorgona (inútil menester vanidoso en el que incurrí… y obligó a Zeus a quemarme con su rayo).
ESCULAPIO: Cuentan que resucitabas utilizando hierbas mágicas con las que la serpiente de tu bastón devolvió la vida a otra sierpe…
ASCLEPIO: Sí. Observé en Creta la resurrección de una víbora agonizante gracias a hierbas fermentadas traídas por su pareja… y yo debía mantener con vida a Hipólito… Atenea y Artemisa me consiguieron sangre de la Gorgona…
ESCULAPIO: (Mira su bastón y el de Asclepio) Tienes razón. Tu arte es raíz y remedio. Mi pragmatismo construyó caminos para llevarlo a todo el mundo conocido. La serpiente de tu vara es la misma que bajó de mi barco en la Isla Tiberina. Cambiamos de piel, como ella… pero veneno y cura son los mismos. ¡Lo ratificará Paracelso!
ASCLEPIO: Este bastón médico con una sierpe es el verdadero… (No el alado con dos víboras, llamado caduceo de Hermes, quien es un dios menor mensajero de negocios…). Nuestro báculo con la serpiente enroscada da consuelo a los mortales enfermos. Cuando desees llámame en griego, o búscame en latín. Mientras esta vara sostenga al débil, tú y yo seremos la misma mano.
ESCULAPIO: Eres más que el primer dios de la medicina: encarnas el vuelo al Cosmos: Per ardua ad-Astra… por la adversidad hacia las estrellas.
(Ambos alzan sus varas. Las serpientes guiñan ojos sonrientes antes de alejarse hacia las nieblas del tiempo).
José Antonio Sáenz Astort. Médico psiquiatra. Escritor. Obra: ‘Diálogos mágicos en el Olimpo’, 2000-2004. Adaptados por el autor en 2026.
Personajes del reflejo dialogal:
- Asclepio: Dios griego del Origen. Túnica humilde, barba frondosa. Habla con la serena sabiduría de los filósofos y héroes mitológicos.
- Esculapio: La versión romana. Impecable toga y pose ejecutiva. Se enfoca en la gestión de la salud pública.
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